Vaya que noche tan calurosa, desearía que caiga la lluvia y refresque mi cuerpo; lo pongo en singular, pero debería ser en plural, porque sé muy bien que no te gusta el calor, pero si la lluvia y refrescar tu cuerpo. Hay tanto por hacer en las noches, en los días y las madrugadas, que nos parecen cortos los momentos en los que no nos vemos, o será que lo único que hacemos es estar comunicados todas las noches, días y madrugadas-estas últimas se reverencian en los sueños y pensamientos-o es que paramos tan ocupados que no observamos el tiempo y cuando de pronto, juntos de nuevo, mira que pongo paramos tan ocupados cuando tu eres quien hace más que yo, que falta de humildad la mía.
En esta noche calurosa desearía que caiga una lluvia intensa para unir esas soledades nuestras en el llanto del cielo, en la alegría de las plantas y flores, en el regocijo de los animales sedientos, en la felicidad de los agricultores.
Deseo tanto en esta noche calurosa que caiga esa lluvia intensa, porque lo que quiero es que se forme un lago e ir nadando o remando a tu morada y decirte lo mucho que te extraño y la falta que a esta alma le haces.
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