sábado, 1 de febrero de 2014

Sábado 1 de 1977 (Felices en la Espera)

Han pasado algunos días-no quiero sonar exagerado diciendo que son muchos-de estar distanciados. Sin embargo, te he sentido, te he escuchado, te he pensado y lo que más te he extrañado.

Mañana se acabará esto, porque te sentiré, acariciaré tu suave piel de pluma de gansos, te escucharé mientras en mis brazos te refugias de tus miedos, te pensaré y veré al frente mío tu beldad absoluta. Ya no tendré que extrañarte, porque de la mano estaremos.

Ha sido una semana difícil, con emociones grandiosas y con momentos difíciles que hemos pasado por nuestro lado, pero en cada uno siempre hemos estado apoyándonos. Es así como hemos ido venciendo esta distancia que nos ha tenido separados en estos días, las horas por momentos pasaban rápido y en otros lento, pero ahora solo es cuestión de que la luna nos duerma y el sol nos despierte para estar juntos de nuevo.

Ha sido tan larga la espera, que se siente, a pocas horas de estar juntos otra vez, que valdrá la pena, la alegría, la felicidad y el júbilo que sacaremos a flote en este, nuestro primer domingo juntos. Mañana y tarde de domingo que ansioso estoy porque llegue.

Llega lento, pero seguro llega, y seguros estaremos, porque felices seremos, porque felices somos.

jueves, 30 de enero de 2014

Jueves 30 de 1977 (Tu en el horizonte)

Me encontraba observando el horizonte y noté en esa línea divisora entre el mar, un poco de tierra y el cielo, una figura no tan común, muy extraña, a decir verdad, por un momento pensé que era la invasión alienígena, pero era imposible. Seguí observando esa figura rara, que a cualquiera lo hubiese dejado perplejo y asombrado, casi hipnotizado, pero estaban todos preocupados por sus deberes, asuntos, problemas, lo que fuese, que no la veían.

Seguí observando esa figura, no tan común, y vi que no era tan extraña, lo contrario, era hermosa, era una figura más bella que los versos de Baudelaire y Neruda juntos, era finísima, como la arena de las playas del Caribe, así era esa figura, hermosa, bella, fina, seguía siendo extraña, fuera de lo común, porque esa figura ni Picasso ni Dalí la hubiesen podido pintar jamás en su vida ni en su tumba.

Y me mantuve un rato largo con la mirada fija en esa extraña y hermosa figura, y vi que también era rebelde, más rebelde que las frases de Bukowski y más anarquista que Martín Adán. Era una figura que representaba a las musas que no se encuentran en la tierra normal, sino que tienes que sumergirte en el mar terrestre y encontrarla en el inframundo terrenal.

Noté bien la figura, y eras tú, si tú, quien está leyendo esto, a quien le escribo, sé que lo leerás, y tu eres esa figura extraña, porque no eres como las demás, hermosa, de alma pura, finísima, porque tienes etiqueta en tu mente y rebelde porque no te dejas alimentar por lo carnal.

Y fue ahí que me di cuenta, estabas en el horizonte porque no estás al alcance de todos, ni de cualquiera, y es por ello que nadie te notaba, nadie se daba cuenta de esa figura rara, bella, fina y rebelde, como tú.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Lunes 30 de 1976 (Madrugada)

Ya es de madrugada, y en mi mente está tu mirada, esos ojos tan cálidos y brillantes que sugieren ese sentir que me muestras que dices te calienta. Tus párpados cansados que denotan el trabajo realizado en el día y las desmadrugadas que tienes que hacer frente para poder salir al frente en tu vida. Tus pestañas tan hermosas y vivaces que hacen de tu mirada una hermosa pieza de arte.
Ya es de madrugada y en mi mente tengo grabada las caricias que me das con tus manos, esas manos tan suaves de mujer trabajadora, que le hace frente a todo, una dama emprendedora. Las caricias con tus delicados pies en las lúgubres noches que pasamos.
La madrugada nos ha caído y mi mente ha traído esos gratos recuerdos de tus besos tan dulces tan tiernos, como si el aire se hiciera a un lado para no estorbar el dichoso momento.
Llegó la madrugada, y sigo aquí en mi cama pensandote profundamente, mientras una llamarada invade mi mente.
Es de madrugada ya, tu descansas, yo escribo, porque cuando tu duermes, yo me inspiro.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Domingo 22 de 1976 (Noche Calurosa)

Vaya que noche tan calurosa, desearía que caiga la lluvia y refresque mi cuerpo; lo pongo en singular, pero debería ser en plural, porque sé muy bien que no te gusta el calor, pero si la lluvia y refrescar tu cuerpo. Hay tanto por hacer en las noches, en los días y las madrugadas, que nos parecen cortos los momentos en los que no nos vemos, o será que lo único que hacemos es estar comunicados todas las noches, días y madrugadas-estas últimas se reverencian en los sueños y pensamientos-o es que paramos tan ocupados que no observamos el tiempo y cuando de pronto, juntos de nuevo, mira que pongo paramos tan ocupados cuando tu eres quien hace más que yo, que falta de humildad la mía.

En esta noche calurosa desearía que caiga una lluvia intensa para unir esas soledades nuestras en el llanto del cielo, en la alegría de las plantas y flores, en el regocijo de los animales sedientos, en la felicidad de los agricultores.

Deseo tanto en esta noche calurosa que caiga esa lluvia intensa, porque lo que quiero es que se forme un lago e ir nadando o remando a tu morada y decirte lo mucho que te extraño y la falta que a esta alma le haces.