Ya es de madrugada, y en mi mente está tu mirada, esos ojos tan cálidos y brillantes que sugieren ese sentir que me muestras que dices te calienta. Tus párpados cansados que denotan el trabajo realizado en el día y las desmadrugadas que tienes que hacer frente para poder salir al frente en tu vida. Tus pestañas tan hermosas y vivaces que hacen de tu mirada una hermosa pieza de arte.
Ya es de madrugada y en mi mente tengo grabada las caricias que me das con tus manos, esas manos tan suaves de mujer trabajadora, que le hace frente a todo, una dama emprendedora. Las caricias con tus delicados pies en las lúgubres noches que pasamos.
La madrugada nos ha caído y mi mente ha traído esos gratos recuerdos de tus besos tan dulces tan tiernos, como si el aire se hiciera a un lado para no estorbar el dichoso momento.
Llegó la madrugada, y sigo aquí en mi cama pensandote profundamente, mientras una llamarada invade mi mente.
Es de madrugada ya, tu descansas, yo escribo, porque cuando tu duermes, yo me inspiro.
domingo, 29 de diciembre de 2013
Lunes 30 de 1976 (Madrugada)
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